HomeDestacadoANITA CAMINOS, PROTAGONISTA DE LA NUEVA ENTREGA DEL PROGRAMA DE SALVAGUARDA DE LA MEMORIA ANCESTRAL COMUNITARIA EN COLONIA CAROYA

ANITA CAMINOS, PROTAGONISTA DE LA NUEVA ENTREGA DEL PROGRAMA DE SALVAGUARDA DE LA MEMORIA ANCESTRAL COMUNITARIA EN COLONIA CAROYA

03-flyer ANITA CAMINOS

La Municipalidad de Colonia Caroya y la Asociación Cultural Relatos del Viento llevan adelante un novedoso proyecto para registrar tradiciones orales, saberes y conocimientos ancestrales en adultos mayores que por su edad o condición, se encuentran en situación de vulnerabilidad.

El Programa de Salvaguarda de la Memoria Ancestral Comunitaria incluye la capacitación docente, publicaciones, actividades de sensibilización al público en general. El eje central del proyecto son las entrevistas a vecinos y vecinas portadoras de valiosos elementos culturales (cuentos, mitos, creencias, ritos, saberes varios, etc.) transmitidos generación tras generación.

En esta cuarta entrega, la protagonista es Anita Caminos (80 años) vecina de Colonia Caroya. La entrevista completa puede encontrarse en el siguiente enlace:

Anita Caminos; “Aprendí cuentos mientras cuidábamos el horno de carbón”

En el marco del Programa de Salvaguarda de la Memoria Ancestral Comunitaria que llevamos adelante junto al Municipio de Colonia Caroya les compartimos un nuevo video y artículo. Esta vez, una pequeña muestra de lo conversado con Ana Ramona Caminos (80) vecina de Colonia Caroya, criada y nacida en Cabinda.

Los Encuentros de Tradición Oral en el Hogar de Día de Colonia Caroya fueron espacios para soltar a la memoria. Como si fuesen ovejas, cada uno sacaba sus recuerdos a pastar para luego guardarse en el corral ¡Si vieran la hacienda que tenía la Anita Caminos! Calladita en las primeras citas –como la pastora que aprecia el silencio- uno ya intuía que delante de ella desfilaba su valiosa majada de historias.

¡Cuánto que contar de esta excepcional mujer! Empezaremos diciendo que la memoria de Ramona Ana Caminos –Anita para todos- es prodigiosa por partida doble. Portadora de excepcionales cuentos, creencias y técnicas para curar distintas dolencias, ha sabido enfrentar los obstáculos de la vida y sacar una sonrisa dónde muchos solo hubiésemos encontrado lágrimas. Anita nació con una enfermedad en los ojos que le fue apagando día tras días su visión, limitando pero jamás impidiendo sus tareas campesinas. Del cuidado de la chacra y los animales aprendió de niña, pues con tan solo un año quedó huérfana de padre. Ya adulta y con una ceguera avanzada, quedó en absoluta soledad cuando falleció su compañera madre. Pero como Anita es mucho Anita, le redobló la apuesta a la vida; Yo me pude desenvolver en todo, gracias a Dios. Con el tacto de la mano toco la ropa y me manejo con el oído, así que yo con esos sentidos es como que viera. Y como le sobraba coraje, aprendió a tocar el bombo, la guitarra y Desde hace poco pintura en tela. ¡Já! ¡Pa’ que vean lo que es esta mujer!

La inolvidable charla que luego tuvimos en su casa estuvo precedida –cómo no- de chacareras y zambas cantadas por ella. Excelente narradora, expuso uno a uno los cuentos que, con sus primos y hermanos, se contaban y aprendían a la lumbre del fuego que quemaba la madera para convertirla en carbón; Había que cuidar la bóveda del horno toda la noche.

De su Cabinda natal llegó hace más de 38 años a Colonia Caroya, cargada de olores, sabores y añoranzas. Como olvidar los bailes y los juegos que se armaban después de cada procesión: el anillo, la taba, las prendas… Pero todo sano, nos aclara. Aprendió muchas técnicas para curar: a los animales con el rastro o la palabra y a los vecinos, los orzuelos con un pañuelo. Ni hablar de los yuyos que curan y tiñen o las comidas de antes.  Tanto es lo que sabe, que hasta al esquivo bicho canasto le conoce una utilidad; Se le dice “si me busca no me halla, si me encuentra no me deje” Y si lo encuentra, hay que alzarlo para encontrar novia o novio y guardarlo por ejemplo, en el bolsillo.

Y así va por este mundo la linda de Anita: ella no admira la vida, sino que la vida la admira a ella por mil veces guapa y otras mil generosa.

Por Pablo Rosalía y Patricia Rionda (Asociación Cultural Relatos del Viento)

Curar al rastro: el rastro del animal está ahí (marcado en el suelo) y yo agarró un palito que sea bastante viejito y le hago las cruces, y ahí voy diciendo lo que tengo que decir. Y luego al palito lo entierro. Cuando el palito se pudre el animal se cura.

Curar el orzuelo: y un pañuelo que sea suyo yo se lo pongo sobre el ojo que tiene el orzuelo y yo sé lo que le digo. Y tienes que tenerlo usted (al pañuelo) tres días bajo la almohada o bajo el colchón, y ahí se cura el orzuelo.

Bicho canasta: sobre el bicho canasta se dice; si me busca no me halla, si me encuentra no me deje. Y ese, si lo encuentra, hay que alzarlo para encontrar novio/a. Guardarlo, meterlo, por ejemplo, en el bolsillo.

Duraznillo: también se lo usaba para curar a los animales. Si usted lo veía medio triste al animal, usted lo estrujaba bien al duraznillo, le sacaba todo el agua y se lo daba al animal. Es cómo que lo curaba.

 

Nombre: Ramona Ana Caminos

Nacida y criada en: Cabinda.

Edad: 80 años.

Sus mejores recuerdos: su infancia feliz en Cabinda

Mirá el video en: https://youtu.be/mPf3LW2btNo

Programa de Salvaguarda de la Memoria Ancestral Comunitaria

Coordinan: Asociación Cultural Relatos del Viento y la Municipalidad de Colonia Caroya

El artículo permanente esta disponible en: http://www.relatosdelviento.org/el-fogon/articulos-de-interes/220-aprendi-cuentos-mientras-cuidabamos-el-horno-de-carbon

Puede descargar el archivo .pdf desde este enlace: Articulo

16, 17 y 18 DE NOVIE
CAROYA NAVIDEÑA: LA
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